Cuando queremos colocar implantes dentales, debemos tener suficiente hueso para que el implante dental quede completamente rodeado por éste, de lo contrario, tendremos problemas de rechazo, de exposición del implante y de mala colocación de la prótesis dental que colocaremos posteriormente.

Realizamos distintos tipos de injertos óseos:

1
Elevación de seno maxilar: es la cirugía que se encarga de colocar hueso en los sectores posteriores del maxilar superior. Es una condición muy frecuente que realizamos bajo anestesia local. El tiempo de cirugía es de 30 minutos y el paciente puede irse a casa después de la misma.

2
Injertos óseos en bloque: Se realizan cuando existe un defecto del hueso en sentido horizontal. La técnica que realizamos bajo anestesia local y sedación consiste en extraer un bloque de hueso del organismo, habitualmente de la mandíbula, para colocarlo en la zona que precise.

3
Lateralización del nervio dentario: Consiste en apartar de forma quirúrgica el nervio que da la sensibilidad al labio para poder colocar implantes en los sectores posteriores de la mandíbula sin lesionarlo. Esta cirugía la realizamos mediante anestesia local más sedación endovenosa, el procedimiento tarda 1 hora y el paciente puede irse a su casa tras la cirugía. Los días siguientes el paciente puede notar falta de sensibilidad en el labio (como si estuviera dormida la zona) que recuperará progresivamente.